
A diferencia del Bootcamp de Apple, con los programas de virtualización no necesitamos elegir uno al arrancar sino que podemos utilizarlos todos a la vez simultáneamente. De esta forma, pulsando una tecla podemos pasar de Mac a Windows (y viceversa) en cuestión de segundos, además de poder ejectutar una aplicación instalada en Windows desde el propio Mac OS sin neceisdad de arrancar Windows. Cada sistema virtual (o maquina virtual) opera independientemente de otros sistemas instalados, disponiendo de la cantidad de recursos (ej. RAM, CPU, Dico Duro) que le hemos asignado en el momento de su creación. Las máquinas virtuales se pueden crear, arrancar, detener, y destruir cuando queramos en cuestión de minutos permitiéndonos tener un sistema operativo a medida durante el tiempo que deseemos dentro del mismo Mac OS.





